Hay bancos que invitan a la contemplación, otros al descanso, y luego está este: el banco oficial de soltar chorradas, certificado por el mismísimo espíritu gamberro del parque. Lo encontré allí, en mitad del camino, mientras paseaba en buena compañía por el Parque Grande de Zaragoza, como quien descubre un santuario secreto. Un banco que no promete paz, ni sombra, ni ergonomía. Promete verborrea. Y cumple. Porque en el Parque Grande José Antonio Labordeta uno puede encontrarse ardillas, corredores, turistas perdidos… pero jamás esperas encontrarte un mueble que te diga, ...
Hay frases que nacen para sonar profundas, pero luego se comportan como gatos: hacen lo que les da la gana. “Aquello que parece, acaba siendo real” es una de esas sentencias que podría estar en una taza motivacional… o en la pared de un gimnasio donde nadie motiva a nadie. Pero vamos a lo importante: la realidad tiene la costumbre de hacerse la interesante. Tú piensas que algo “parece”, y la realidad dice: “sujétame el cubata”. La sospecha que se convierte en certeza. Todo empieza con ese momento en el ...
La vida se puede ver por un agujero. Hay días en los que vivir se presenta como un mural gigantesco, lleno de colores, decisiones, facturas, dramas y ese vecino que siempre taladra cuando tú intentas meditar. Y luego hay otros días —los buenos, los mágicos, los peligrosamente lúcidos— en los que la vida se deja ver por un agujero. Un agujerito. Pequeño. Insignificante. Como esos que aparecen en la pared después de intentar colgar un cuadro sin nivel y sin paciencia. Pero desde ahí, desde ese punto microscópico, todo parece ...
SIN RÍMEL NO SE PUEDE VIVIR. (Crónica de un dogma cosmético contemporáneo) Esta frase se la escuché a una chica joven decírsela a otra en una tienda a las cuales a las chicas y no tan chicas les gusta visitar habitualmente o a menudo porque la verdad es que siempre hay cola en la caja y realmente se me ha quedado pegada al cerebro como un chicle en la suela, sobre todo porque fue proclamada con una solemnidad casi religiosa: “Sin rímel no se puede vivir.” Y claro, yo me ...
Silogismos categóricos para gente que solo quería un café. (o cómo dos premisas se juntan, se miran, y deciden tener una conclusión) Hay mañanas en las que uno se levanta, se prepara el desayuno, arrancas el PC y piensas: “Hoy voy a escribir sobre algo sencillo, ligero, casi veraniego”. Y entonces aparece el silogismo categórico en forma estándar, ese ser mitológico de la lógica clásica que insiste en que a partir de dos premisas se infiere una conclusión… como si fuera lo más natural del mundo. No lo es. Pero ...
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