jirafas

Conocéis el chiste en el que un niño le pregunta al padre. ¿Papá todos los cuentos empiezan por érase una vez...?. Y el padre le responde. No otros empiezan si me votáis prometo....

Pues este de Don Silvano es totalmente diferente.

El Reino de la Extremadura
Imaginaria y la Presidenta que Jugaba al Yo-Yo con los Pactos
(Un cuento para adultos que necesitan reírse un poco de la realidad)

En un lugar donde nada era estable salvo el desconcierto, surgió este cuento, en un reino soleado y lleno de encinas parlantes, una gobernante conocida como La Presidenta del Oeste Profundo, famosa por su habilidad para hacer malabares… pero no con pelotas, sino con pactos mágicos.

Un día, la Presidenta decidió aliarse con los Habitantes del Bosque de los Zorros, una tribu peculiar que vivía entre sombras, gruñidos y manuales de instrucciones muy estrictos. Firmaron un pacto tan rápido que ni los escribanos reales tuvieron tiempo de sacar punta a las plumas.

Pero, amigo lector, los cuentos nunca son lineales.
A las pocas lunas, la Presidenta y los Zorros tuvieron un desencuentro. Nadie sabe si fue por un hechizo mal lanzado, por un malentendido en la traducción de runas o porque alguien pisó una línea roja dibujada en el suelo. El caso es que rompieron el pacto.

La Presidenta, muy digna, anunció al reino:

—¡Convocaré nuevas elecciones! ¡Esta vez conseguiré una mayoría tan grande que no necesitaré pactar con nadie!

El reino entero suspiró. Las encinas se agitaron. Los conejos tomaron notas. Los bardos afilaron sus laúdes para componer nuevas coplas.

Llegó el día de las elecciones.
Llegó la noche de las elecciones.
Llegó la resaca de las elecciones.

Y entonces, en un giro argumental digno de una telenovela de dragones, la Presidenta apareció de nuevo ante el reino, sonriendo como quien ha encontrado un calcetín perdido:

—He decidido… pactar otra vez con los Zorros.

Las encinas se quedaron mudas.
Los conejos dejaron caer sus zanahorias.
Los bardos rompieron las cuerdas del laúd de la impresión.

Y así, queridos lectores, el reino aprendió una valiosa lección:
en política mágica, los pactos no se rompen… solo se estiran como un chicle encantado.

Colorín, colorado, este cuento no ha acabado, porque en este reino los giros argumentales no han terminado.

“Escrito por Don Silvano de la Retórica Errante,
en el año 1492 de Nuestro Señor.
Cuando los escribanos aún no daban abasto con tanto giro narrativo.”

“Este cuento es completamente inventado.
Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia… o pura realidad disfrazada de cuento.”