Juegos de guerra

fin del mundo

 

Política internacional. Edición limitada, Juegos de Guerra.

 

La política internacional actual se parece tanto a Juegos de Guerra que uno empieza a sospechar que alguien, en algún sótano gubernamental, ha vuelto a teclear “¿Quieres jugar a un juego?” ,  sin leer el manual primero. En la película, que  ya tiene unos pocos de lustros un joven hackea por accidente un superordenador militar. En Juegos de Guerra, el ordenador simula conflictos globales hasta darse cuenta de que nadie gana. En 2026, los países parecen estar jugando la misma partida… pero sin llegar nunca a la parte de “quizá deberíamos parar”. En Juegos de Guerra, la moraleja es clara: no dejes que una máquina decida el destino del planeta, bastantes años después el más loco del psiquiátrico campa a su libre albedrío con la única intención de imponer su pensamiento único.

A esta situación solo se llega votando a multimillonarios con cerebros disparatados,  que no conocen las necesidades de la ciudadanía, ya que asistimos a la enorme paradoja de que ciudadanos con trabajos y situaciones económicas precarias votan a formaciones políticas que quieren mantenerlos en esa situación y a desequilibrados mentales,  como el pato Donald. ¿Es masoquismo colectivo, estupidez, manipulación informativa? ¿Son «tontos» o «han sido engañados»?. Ciertamente, ambas respuestas tienen que ver con la realidad, que se impone tozudamente.  Cómo, es posible que estos descerebrados convenzan a ciudadanos para que voten en contra de sus propios intereses y a líderes que defienden las barbaridades que defienden?. Una buena parte de los ciudadanos están «convencidos» de épicos intereses, en realidad vacíos de contenido, como la defensa de la patria. ¿ Defenderla de quien si no hay enemigos?. ¿Porqué ese empeño en inventarlos?

Hay que bajarle los humos al Sr. Trompeta que se cree,  creador del cielo y la tierra para su uso exclusivo, porque  tendrá todas las armas del mundo pero como los ciudadanos de a pie, o de andar por casa del planeta empecemos a boicotear los productos  Yanquis, le vamos a bajar esa prepotencia a la velocidad de la luz . Estados Unidos sin mercados a los que colocar sus productos dura, «lo que duran dos peces de hielo en un whisky on the rocks». Esto es solo el trailer o el adelanto de la nueva película del aclamado director Paco Contraplano Cortefinal.  A cada cerdo le llega su San Martin.

 

Recapitulando que es gerundio, la guerra nuclear es un extraño juego,  en el que el único movimiento para ganar es no jugar.

… un pasito pa’tras”.

donald-trump

Un, dos, tres… un pasito pa’tras”.

 

Hay años que empiezan con energía, ilusión y ganas de comerse el mundo. Y luego está este año, que ha decidido arrancar como si estuviera coreografiando la versión distópica de María de Ricky Martin: “Un, dos, tres… un pasito pa’tras”. Porque sí, parece que algunos mandatarios de pacotilla han decidido que avanzar está sobrevalorado.

Mientras algunos siguen tarareando aquello de “ella es una mujer especial”, otros miran las noticias y piensan que lo especial es la capacidad que tienen algunos de volver  a los reinos dictatoriales y absolutistas del ordeno y mando.  Donald Trump, se salta todo el derecho internacional cuál sheriff del oeste para ofrecer una recompensa por otro dictador como él,  y al no obtener resultados manda a sus gladiadores a que lo detengan , que va a ser lo siguiente hacerse una mansión en Groenlandia para mantenerse siempre joven, utilizar el peñón de Gibraltar como prisión de máxima seguridad, o poner la bandera en Ceuta y Melilla para tener presencia en el continente Africano. Me parece alucinante que en pleno siglo XXI este pataleto harto de hamburguesas y patatas fritas  siga empeñado en comportarse como si el mundo fuera su patio de recreo personal, soltando ocurrencias a diestro y siniestro como si fueran cupones descuento del McDonald’s.”  Y por supuesto, con esto en el ambiente, cuesta mantener el espíritu de año nuevo.

Todo el mundo intentando empezar el año con buen pie, haciendo tus propósitos, apuntándote al gimnasio, prometiendo que esta vez sí vas a aprender a cocinar quinoa… y de repente el mundo geopolítico decide ponerse en modo remix.

Ricky Martin cantaba sobre una mujer que te atrapaba, te mareaba y te dejaba sin aliento. La actualidad, en cambio, te atrapa, te marea… y te deja buscando el botón de “pausa” como si fuera un mando perdido entre los cojines del sofá.

Y mientras tanto, la sensación general es que estamos retrocediendo como si alguien hubiera puesto la sociedad en modo “rebobinar VHS”.  Derechos que pensábamos consolidados,  tensiones internacionales que creíamos superadas,  debates que parecían archivados en la carpeta de “cosas del pasado”

Al final todo vuelve, como los pantalones de campana pero sin la parte divertida.

Así que aquí estamos en el principio del 2026,  bailando un merengue geopolítico que nadie pidió, intentando mantener el equilibrio mientras el mundo se mueve al ritmo de un DJ que claramente no ha dormido lo suficiente.

 

POSDATA .   La soberanía de los Estados es innegociable, inviolable y sagrada,  con independencia de su tamaño, su poder o su continente.

Año nuevo, y sin saber donde irán las gaviotas.

feliz 2026
Supervivencia al 1 de enero: Manual para no morir en el intento (o en el sofá)
 
¡Feliz 2026! Si estás leyendo esto, felicidades: has sobrevivido a la tía abuela preguntando «¿y el novio/a para cuándo?», al cuñado experto en criptomonedas y a esa última copa de cava que «prometía» no darte dolor de cabeza.
El 1 de enero es ese día mágico y extraño donde el tiempo se detiene y todos nos convertimos en una mezcla entre un filósofo griego y un perezoso con pijama de franela. Aquí te dejamos las fases oficiales de este día:
 
1. La fase de «Amnesia Selectiva» (10:00 AM – 12:00 PM)
Te despiertas con el sonido de los mensajes de WhatsApp de gente que ni sabías que tenía tu número. Miras el techo y piensas: «Este año sí. Este año voy a ser una persona nueva». Te visualizas corriendo un maratón, comiendo solo kale y aprendiendo arameo antiguo. La amnesia es tan fuerte que olvidas que anoche te comiste doce uvas en 4 segundos y casi mueres por asfixia.
 
2. El Desfile de los Propósitos Imposibles
Es el momento de escribir la lista.
 
  • Expectativa: «Ir al gimnasio 6 días a la semana».
  • Realidad: El 15 de enero estarás usando la cinta de correr para colgar las chaquetas que no caben en el armario.
  • Expectativa: «Ahorrar el 30% de mi sueldo».
  • Realidad: Hay rebajas mañana. Repito: MAÑANA.
 
3. El recalentado: El verdadero Rey de la casa
¿Cocinar el día 1? ¡Ni hablar! El primer día del año tiene un sabor oficial:  consomé o Cordero recalentado. No importa que lleve 12 horas fuera de la nevera; en el 1 de enero, el sistema digestivo adquiere superpoderes de acero inoxidable. Aquí tienes algunas ideas para aprovechar sobras si es que todavía queda algo digno en la bandeja.
 
4. La Crisis de la Tarde: ¿Qué día es hoy?
A las 17:00 ocurre el fenómeno. No sabes si es domingo, lunes o el año 2042. El pijama ya es parte de tu piel. Miras el calendario y te das cuenta de que el 2 de enero cae en día laborable. El pánico empieza a aflorar, pero lo ahogas con un trozo de turrón duro que quedaba por ahí.
 
 
Consejos para sobrevivir al resto del mes:
 
No te peses hasta febrero. La báscula miente y tiene envidia de tu felicidad navideña.
Si vas a apuntarte al gimnasio, usa el buscador de centros deportivos más cercano a tu casa. Si está a más de 500 metros, sabemos que no irás a partir de la tercera semana.
Recuerda: El año tiene 365 días. Si hoy no has empezado la dieta, siempre puedes decir que el año «real» empieza después de Reyes.
 
 

¡Ánimo a tod@s! Que vuestro 2026 sea tan brillante como el papel de aluminio que envuelve las sobras de la cena.

El fin de año.

año nuevo

Año Nuevo, ese momento mágico en el que creemos que ahora sí.

Hay dos tipos de personas en Año Nuevo:

Tipo 1: El/la fiestero/a épico/a.

 

  • Empieza a arreglarse a las 18:00 “por si acaso”.
  • Brinda con cava, con sidra, con lo que pille.
  • Dice “este año sí que sí” con una convicción que ni un político en campaña.
  • A las 00:05 ya está mandando audios de 2 minutos a medio WhatsApp.
  • Acaba bailando algo que no sabe si es bachata, reguetón o un ritual pagano.

Tipo 2: El/la casero/a zen.

 

  • Cena, se pone cómodo/a y se queda en el sofá como si fuera patrimonio nacional.
  • Ve las campanadas con una mantita, y un “yo no salgo ni loco”.
  • A las 00:10 ya está diciendo “qué gusto no estar en un cotillón lleno de gente”.
  • A las 00:30 está en la cama, orgulloso de su decisión.

Y lo mejor es que cada año puedes cambiar de chaqueta, cual político experto, y según te vaya viniendo la vida.

El ritual universal, comer, prometer y sobrevivir.

El Año Nuevo es ese día en el que todos nos convertimos en versiones optimistas de nosotros mismos. De repente creemos que vamos a ir al gimnasio, beber más agua y dejar de discutir con los cuñaos.  Spoiler: el 3 de enero ya estamos tomando chocolate con churros y diciendo “el lunes empiezo”.

Las uvas, deporte de riesgo.

Cada 31 de diciembre España entera se transforma en un concurso de velocidad. Doce uvas, doce campanadas, cero dignidad. Siempre hay alguien que empieza antes, alguien que se atraganta y alguien que grita “¡VAN MUY RÁPIDO!”  cómo si las campanadas fuera un político cambiando las cosas de sitio. Y luego está el clásico, el que se come las uvas sin pelar y con los huesos porque “así es más natural”, ya que después te da una charla de media hora sobre “volver a lo auténtico”.

Propósitos realistas para este año.

 

  • No comprar más agendas que terminarán siendo posavasos.
  • No apuntarme a cursos online que jamás abriré.
  • No decir “solo una copa” sabiendo perfectamente que es mentira.
  • Y, sobre todo, no hacer propósitos imposibles… excepto este, que es imposible de cumplir.

El verdadero espíritu del Año Nuevo.

 

No es empezar de cero. No es reinventarse. No es convertirse en una persona nueva. Es aceptar que seguimos siendo los mismos… pero con ganas de reírnos un poco más de nosotros mismos. Y eso, sinceramente, ya es un propósito bastante decente.

Dedicado los que empiezan el año bailando aunque no sepan ni dónde dejaron la chaqueta.

 

Felices fiestas, feliz año… y prepárate, que las paranoias del próximo vienen más fuertes.

Wrapped Político 2025.

estafadores

España 2025. Cuando la política se convierte en un episodio de, La que se avecina, donde los vecinos nunca se ponen de acuerdo y siempre hay un lío en la escalera, Porque si pensabas que la política española no podía ponerse más surrealista, diciembre de 2025 ha llegado para decirte: “Sujétame el cubata”, que voy a arreglar España en lo que dura una canción de Los Del Río. Entre comisiones de investigación, reconciliaciones imposibles y discursos que parecen escritos por guionistas de Netflix en huelga, el panorama político nacional se ha convertido en la tragicomedia de Calixto y Melibea que ni el mismo Berlanga se habría atrevido a rodar.

El Congreso como escenario de drama y comedia.

 

En el último episodio de esta serie llamada “España, La Transición Infinita, ”El Congreso se convierte en un reality show donde los partidos discuten por quién se queda con la silla más cómoda, donde los pactos se negocian como si fueran cromos de la liga: “te cambio un ministerio por dos abstenciones y un escaño brillante”.Y el público, desde casa, ya no sabe si está viendo política o un capítulo perdido de La que se avecina, o casi mejor aún el Congreso es como un bar de tapas, cada partido trae su receta, nadie se pone de acuerdo en la cuenta, y al final, el pueblo paga la ronda.

Emergencia democrática o marketing del caos.

 

Antonio Caño, en el foro “Perspectivas 2026”, lo resumió sin anestesia: “No estamos ante una crisis política, estamos ante una emergencia democrática”. Y uno no sabe si reír o llorar. Porque cuando todo es una emergencia, nada lo es. Y mientras tanto, los ciudadanos seguimos esperando que alguien nos explique si esto es una temporada final o es un episodio más de Stranger Things.

¿Y el pueblo? Bien, gracias a Dios.

 

En medio de todo esto, la ciudadanía asistimos atónitos a un espectáculo donde los protagonistas se pelean por el guion, pero nadie parece recordar que hay público. Un público que paga la entrada, el catering, y hasta el decorado. Y que empieza a sospechar que la función no tiene final feliz

Así que, mientras los partidos se lanzan dardos en prime time, nosotros seguimos con lo nuestro: intentando llegar a fin de mes, mientras el Congreso parece más un plató de Sálvame que una cámara legislativa, mucho ruido, pocas nueces,  y demasiada audiencia buscando memes.