Como diría Félix Rodríguez de la Fuente hoy hablaremos de una especie mitológica que habita en pasillos con moqueta, adora los maletines, ( sobre todo si dentro contienen miles y miles de Euros ) y cambian las cosas de sitio porque en política la palabra robar suena muy mal ( sin haberlo deseado ha salido un pareado). Efectivamente hablamos del político cleptómano, o político roba talegas, esa criatura que, en vez de servir al pueblo, parece ser, que se sirve a sí misma… con cucharón cuanto más grande mejor.
La ciencia aún no tiene claro cómo han sido capaz estas aves rapaces y de rapiña de desarrollar esa capacidad de desaparecer fondos públicos sin que se les note lo más mínimo y ni siquiera sudan tras semejante esfuerzo titánico . Es posible que esta especie ya nazca con una varita mágica llamada “asesor de confianza”, o es un hábito aprendido en una escuela secreta entre los cursos de oratoria con asignaturas increibles “cómo rellenar sobres sin dejar rastro”.
Habrá que seguir el consejo de Lagarto Amarillo en su canción » Cuenta hasta diez» antes de meter la mano donde no corresponda para.
- NO traicionar la confianza del pueblo.
- NO cometer un delito con consecuencias legales.
- NO desviar recursos que podrían mejorar vidas.
- NO Alimentar la desigualdad y la pobreza.
- NO Dañar la reputación del país.
- NO Fomentar la corrupción sistémica.
- NO desacreditar la democracia y sus instituciones.
- NO Provocar descontento social y protestas.
- NO obstaculizar el progreso y desarrollo.
- Y Porque estás ahí para servir a los ciudadanos, NO para servirte.