«Aquí no hay playa». El himno oficial de los madrileños con complejo de sirena.
Si alguna vez has estado en Madrid en julio o agosto, sabrás que el calor es bastante abrasador. Es ese tipo de calor que te hace cuestionar tus decisiones de vida, como por qué no naciste en Málaga o Cádiz. Y justo cuando estás a punto de derretirte como un helado olvidado en el salpicadero del coche, suena en tu cabeza: «¡Vaya, vaya, aquí no hay playa!» La canción de The Refrescos es más que un hit ochentero, es una declaración de principios, una oda a la frustración veraniega, y probablemente el único tema que ha logrado unir a todos los madrileños y a los que vivimos tierra adentro, en un grito colectivo de resignación.
¿Qué tiene esta canción que nos hace bailar mientras lloramos?
Ironía nivel experto. La letra enumera todas las maravillas de Madrid, museos, cultura, bares, tráfico infernal, y luego te lanza la bomba: «¡ Pero, no hay playa»!. Como si eso fuera lo único que importa. Y en verano… importa y bastante.
Coreografía espontánea. Basta con que suene en una fiesta para que todos los madrileños levanten los brazos y griten el estribillo como si fuera el himno nacional. Spoiler: no lo es, pero debería.
Universalidad urbana. Aunque nació como un lamento madrileño, cualquier ciudad sin costa puede apropiarse de este himno. ¿Eres de Zaragoza? ¡Vaya, vaya! ¿De Albacete? ¡Aquí tampoco hay playa!
En el año 2026, tras una reforma urbanística que nadie pidió, pero que todos celebraron y con el visto bueno de la » Presicienta «, Madrid inaugurará su primera playa artificial en el centro de Madrid. Playa del Retiro. Con arena traída de Almería y olas generadas por políticos soplando desde el Congreso, la capital se convierte en el nuevo Benidorm con acento castizo.