maquillaje

 

¿Alguien sabe lo que hay qué hay detrás de ese iluminador que te deja como si fueras la reencarnación de un unicornio?.  No creo que sea magia, es mica, plástico, y un poco o bastante de destrucción ambiental.

 

La industria del maquillaje ella solita y en frascos pequeñitos, ya genera millones de toneladas de residuos al año, desde envases imposibles e inviables de reciclar, hasta ingredientes que suenan más a experimento químico que a hábito de belleza. Ese pinta labios brillante como led de 100 W  que dura 24 horas, también dura años en el vertedero municipal.

  • Microplásticos: Están en exfoliantes, sombras, y hasta en algunos brillos labiales. Y por supuesto que terminan en el mar, donde los peces los confunden con comida gourmet.
  • Paletas de sombras: ¿Por qué vienen en cajas del tamaño de una tablet si en la mayoría de los casos solo usas dos o tres colores? El resto es decoración… y bazofia.
  • Ingredientes tóxicos: Plomo, mercurio, y otros elementos químicos que no deberían estar cerca de tu cara, ni del agua que bebes.

 

El 90% del espacio en algunos productos es puro embalaje y envoltorio. ¿ De verdad se necesita  una caja, dentro de otra caja, dentro de una bolsa, para un frasco de 5 ml? Claro que sí, porque el marketing dice que eso es ostentación y lujo un tándem pluscuamperfecto para seguir vendiendo sin límites.

Aunque muchas marcas presumen de ser “cruelty-free”, aún hay elementos químicos que se extraen de formas poco éticas. Y si no se prueba en animales, las pruebas se llevan a cabo en el ecosistema. Ríos contaminados, deforestación para extraer aceites, y comunidades afectadas por industrias que huelen bastante a apocalipsis, y menos a chanel.

¿Y ahora qué? ¿Nos maquillamos con barro puro sin contaminar?

 

No forzosamente. Hay marcas que están haciendo las cosas bien, envases reciclables, ingredientes naturales, y procesos sostenibles. Pero como en todo, hay que leer la letra pequeña. Porque esto que suena tan chic “eco-friendly” no siempre significa “eco-de-verdad”.

 

Para terminar, La belleza no debería costarle al planeta su salud. Así que la próxima vez que compres ese corrector milagroso, pregúntate si también corrige tu huella ecológica. Porque sí, puedes brillar cual estrella fugaz radioactiva, pero sí es posible, sin contaminar.

 

Por cierto ya que estamos hablando de belleza, cuando me miro en el espejo y veo algunas canas, arrugas y patas de gallo, siempre me digo a mí mismo. Ya no hacen espejos como los de hace 40 años.