Bodas del siglo XXI: Cuando el “Sí, quiero” se convierte en una superproducción cuál estudio de Hollywood.
¿Recordáis aquellas bodas de antes, con tres mesas de madera y sillas de plástico, la abuela emocionada y un DJ que alternaba entre pasodobles y coplas de Manolo Escobar? Los años han pasado y ahora las bodas modernas parecen dirigidas por Spielberg, la coreografía es de Beyoncé y patrocinadas por Coca Cola.
Podemos hacer un repaso de cómo hemos pasado de las bodas sencillas a los impresionantes espectáculos matrimoniales:
Los novios llegan volando (literalmente) Ya no es necesario caminar hasta el altar: ahora se llega en helicóptero, en unicornio holográfico o desde un globo aerostático con lluvia de pétalos del caribe. Si no hay varios drones grabando en 4K, nunca podrás rememorar el momento
Fotografía nivel National Geographic. Olvídate de posar junto al primo Pepe y la prima Josefina, ahora hay sesiones de preboda, postboda, durante la boda, fotos bajo el agua, con humo de colores, abrazando alpacas, dándole besos a una iguana y en una playa secreta de Islandia que nadie conoce.
El vestido de novia tiene su propio caché elevado a la máxima elegancia. Ya no es “el vestido”: es la saga del vestido. Hay uno para la ceremonia, otro para la cena, uno para el baile, y el último para las fotos en Instagram. A nadie se le ha ocurrido que a cada vestido se le haga un tráiler oficial.
La tarta es más alta que el edificio del ayuntamiento. Mínimo cinco pisos si no, no se triunfa. Fondant, chocolate belga Godiva, luces LED, flores comestibles, y un mensaje oculto que aparece si la miras con realidad aumentada.
Discursos estilo entrega de los Oscar. Los amigos o colegas ya no hacen brindis, » porque han ido a emborracharse y la boda les da igual»: hacen monólogos recordando historias vividas junto a los contrayentes . El padre de la novia también entra al trapo del monólogo, se prepara durante meses como si fuera a dar el discurso de navidad del Rey.
Baile nupcial coreografiado por un ex concursante de “Operación Triunfo” Nada de vals. Ahora se hace una mezcla entre salsa, reguetón y acrobacias aéreas. Se ensaya durante semanas para que todo salga a la perfección.
Conclusión. Las bodas actuales son increíbles e inolvidables y sobre todo espectaculares, con presupuestos dignos de una película de Marvel. Eso sí: a veces, entre tanto dron, tanto glitter y tanto protocolo… se nos olvida o nos preguntamos si alguien aún se acuerda de lo más importante, que dos personas se quieren y deciden compartir su vida.
Pero bueno, mientras haya bufé libre y baile hasta las 8:00 AM… ¡viva el amor!