ajedrez

El peón del rey de negras: la canción que nos enseñó política sin querer.

Si hay algo que Mecano sabía hacer, además de escribir letras con más metáforas que la literatura barroca o la poesía, era componer y crear canciones con temáticas inesperadas. Entre su amplio repertorio podemos encontrar canciones sobre un calendario chino, una mujer que pintaba sueños y hasta una historia de amor en Hiroshima, y en esta diversidad  de coplas aparece esta joya: El peón del rey de negras.

Una canción que, puede ser una alabanza a la épica del ajedrez, nos cuenta la trágica historia de un peón que, como muchos en el mundo real, soñaron con grandeza, pero acabaron siendo sacrificio de apertura ( Me suena esto a  política). Porque si el ajedrez es un reflejo de la vida, entonces El peón del rey de negras es ese recordatorio de que, a veces, la estrategia de otros nos deja fuera de la partida antes de hacer un solo movimiento.

Nuestro peón quería llegar lejos o al final del tablero. Quería ser dama (lo que en términos ajedrecísticos tiene sentido), pero claro, el destino tenía otros planes. Porque si algo nos enseña esta canción es que no importa lo ambicioso que seas, si alguien decide que tu sacrificio es necesario para ganar la guerra. Mientras Nacho Cano componía esta obra maestra y Ana Torroja nos la cantaba con esa voz, suave, melancólica y con un timbre único, las piezas ya se movían en el tablero de la vida, y aquel peón, que soñaba con grandeza, intentaba avanzar sin saber que su destino ya estaba escrito en la estrategia de otra persona. ( Por segunda vez me sigue recordando esto a política)

Si algo nos dejó Mecano, además de un repertorio musical que sigue siendo de culto y devoción, es la capacidad de hacer que cualquier cosa suene poética y dolorosamente real. El peón del rey de negras nos recuerda que el mundo del ajedrez,  la vida y la política tienen mucho en común: nos movemos con reglas, soñamos con avanzar y a veces, sin previo aviso, nos sacrifican por una jugada mayor o mejor.

 

El mundo de la política tiene su propio ajedrez, y no todos los que juegan llegan al final de la partida.

Dedicado a los que en política quieren llegar a lo más alto, y nunca llegarán.