Entre zangandungos y camarlengos.
Entre zangandungos y camarlengos: un revuelto de palabras que parecen inventadas (pero no lo son).
Hay días en los que uno se levanta con ganas de hablar de nuestros queridos políticos, y otros en los que te levantas y te preguntas. ¿Quién demonios decidió que “zangandungo” era una palabra válida y no un estornudo? Hoy es uno de esos días. Porque si realmente, existen palabras que parecen creadas por un escritor de fantasía con fiebre, pero que están recogidas en diccionarios, glosarios o en la memoria colectiva de algún pueblo donde la gente habla como si viviera en una novela de Galdós mezclada con un carnaval caribeño.
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