A este lado de la carretera.
A este lado de la carretera, de Danza Invisible es mucho más que una copla o canción ochentera, es todo un himno de carretera, un karaoke improvisado y, si me apuras, un manual de supervivencia para cualquier viaje en coche.
Cuando Van Morrison se cruzó con Torremolinos.
Lo curioso es que la canción no nació en Torremolinos, sino en la pluma de Van Morrison, y Danza Invisible la adaptó en 1988 para publicarla en su disco A tu alcance. O sea, que lo que empezó como folk-rock irlandés acabó convertido en un clásico del pop español de carretera. Es como si un pub de Belfast se hubiera teletransportado, a la Costa del Sol, con chanclas y rebujito.
Filosofía de carretera.
El título ya lo dice todo: A este lado de la carretera. Es como un recordatorio de que, aunque el tráfico esté atascado, lo importante es el lado en el que cantas. Porque si lo miras bien:
El lado aburrido es el del GPS diciendo “recalculando”.
El lado divertido es el de Danza Invisible sonando a todo volumen.
Lo más curioso es que, después de más de 40 años, la banda hasta hace un par de años seguía llenando conciertos. O sea, que si pensabas que era solo una canción para viajes, resulta que también es un pasaporte para colgar el cartel de “sold out”.
“A este lado de la carretera” es la canción definitiva para sobrevivir a la autovía, al atasco y hasta al coche de tu «cuñao». Porque si algo nos enseñó Danza Invisible es que, mientras haya música, siempre habrá un lado de la carretera que merece la pena.