Sesión de control.

caos parlamentario

Las sesiones de control al gobierno, son ese momento mágico de la semana donde nuestros  distinguidos y honorables representantes se reúnen para practicar el arte milenario de preguntarle algo a alguien sabiendo perfectamente que no te va a contestar a lo que has preguntado.

Se inicia con la llegada al hemiciclo. Los diputados entran como gladiadores al Coliseo, pero en lugar de espadas llevan carpetas azules llenas de preguntas preparadas tres semanas antes por becarios que ya han olvidado por qué las escribieron.

El presidente del gobierno toma asiento con esa sonrisa que dice «he dormido 4 horas, pero voy a fingir que todo está bajo control». La oposición afila sus metáforas más elaboradas. Los asesores comprueban nerviosos que sus políticos lleven la pregunta correcta y no la equivocada. A continuación llega el momento estelar de la fiesta. LA PREGUNTA. Pero no una pregunta común, simple o normal No. Esto es prosa expositiva y argumentativa.

«¿No cree el señor presidente que su política económica, que ha llevado a este país al borde del abismo desde donde podemos ver claramente el precipicio de la ruina mientras las familias trabajadoras sufren el embate de medidas neoliberales que recuerdan a tiempos oscuros, debería ser reconsiderada?»

A continuación llega la respuesta del gobierno. Un monumento a la capacidad humana de hablar durante tres minutos sin decir absolutamente nada significativo:

«Permítame que le diga que esta pregunta demuestra precisamente lo que venimos diciendo desde hace mucho tiempo. Cuando llegamos al gobierno, la situación era dramática. Encontramos…»

Y ahí es donde  empieza un viaje alucinante por la historia reciente del país, anécdotas sobre gestiones anteriores, datos estadísticos elegidos con la precisión de un francotirador, y alguna referencia a Europa que nadie tiene la más mínima idea de a qué viene.

Después de varias horas de este sublime espectáculo, todos abandonan el hemiciclo, como alma errante que el demonio no olvida, pero antes.

La oposición declarará ante las cámaras  que «el gobierno ha quedado retratado» (Todos lo dicen, pero nadie aclara qué significa esto).

El gobierno anunciará que «ha dado explicaciones claras y contundentes» (tampoco nadie sabe cuáles son).

Los ciudadanos seguiremos sin entender qué coño pasa con la factura de la luz.

Para terminar y resumiendo, las sesiones de control son como ese familiar o «cuñao pesao»  en las comidas de Navidad, sabes que va a ocurrir, sabes que van a ser incómodas, pero tampoco lo puedes evitar, ya que nadie va a cambiar de opinión sobre nada, pero al menos nos dan contenido para los memes de la semana.

¿Alguien necesita Netflix cuando tienes el Parlamento en directo?.

 

Próximo capítulo: «Los plenos nocturnos: Cuando los diputados descubren que también se legisla de «Madrugá».