Atrapados en el ascensor.
Cuando quedarse atrapado en un ascensor es el menor de los problemas. Una reflexión absurda.
Hace poco me acordé de esta copla «Atrapados en el Ascensor» de Un Pingüino en mi Ascensor, esa joya del indie español que posiblemente todos hemos tarareado alguna vez. Y mientras la escuchaba por millonésima vez, tuve una revelación completamente inapropiada, esta canción sobre estar encerrado en un espacio reducido con tensión en aumento, es básicamente lo opuesto al conflicto de Gaza, pero también… ¿Inquietantemente similar?
La Paradoja del Espacio Confinado.
En la canción, los protagonistas están, atrapados en un ascensor. Espacio limitado, sin salida aparente, tiempo indefinido de espera. En Gaza, millones de personas viven en uno de los territorios más densamente poblados del mundo, también sin salida aparente. La canción juega con esa incomodidad existencial de estar atrapado con alguien. ¿De qué hablamos? ¿Miramos el techo? ¿Fingimos revisar el móvil?. Gaza lleva décadas con esa misma pregunta pero en versión geopolítica: «¿Y ahora qué hacemos?» La diferencia es que en el ascensor posiblemente llega el técnico en 15 minutos. En Oriente Medio, el técnico lleva 75 años diciendo que viene en 15 minutos.
Quejarse de estar atrapado en un ascensor durante 15 o 20 minutos es el peak de los «problemas del primer mundo». Poner esto al lado de un conflicto que ha costado decenas de miles de vidas es tan absurdo que casi da la vuelta completa y se convierte en comentario social. Es como comparar un dolor de muelas con una pandemia global. Técnicamente, ambos son problemas, pero… En este mundo ya nos hemos acostumbrado a que los más locos y pirados lleven las riendas del planeta.
Si algo nos enseña esta comparación en cierto modo ridícula es que la perspectiva lo es todo. La próxima vez que te quedes y te quejes de estar atrapado en un ascensor, recuerda que hay lugares donde «atrapado» no es una inconveniencia temporal sino una realidad permanente.
Porque sí, algunas comparaciones son tan forzadas que ni siquiera deberían existir. Pero aquí estamos con más de lo mismo.