Hagamos lo que hagamos. Estamos contaminados.
Capitalismo ambiental. El lobo disfrazado de verde.
El capitalismo ambiental es la versión maquillada del sistema que nos ha llevado al colapso ecológico. Es el intento de vendernos sostenibilidad como si fuera otro producto más en los escaparates de las tiendas, pero detrás de cada etiqueta “eco”, cada campaña “verde” y cada promesa de “neutralidad de carbono”, hay una gran maquinaria que sigue girando con los mismos engranajes: extracción, fabricación, consumo y beneficio.
Greenwashing. La mentira bien empaquetada y etiquetada.
Las grandes industrias y corporaciones han aprendido que lo “verde” vende. Así que lo explotan todo hasta el infinito y más allá. Nos inundan con productos “sostenibles” que cuestan el triple, mientras siguen contaminando en un ciclo infinito. Nos ofrecen compensaciones de carbono mientras destruyen ecosistemas ambientales y, nos hablan de economía circular mientras fabrican más de lo que el planeta puede soportar, esto no es ecologismo. Es marketing.
El sistema no quiere que consumas menos. Quiere que consumas “verde”
El capitalismo ambiental no busca reducir el impacto ecológico. Busca redefinir el consumo para que parezca ético, seguir consumiendo cuanto más mejor, sin cambiar la lógica del sistema. ¿La solución? Comprar más, pero con conciencia. ¿El resultado? Más producción, más residuos, más desigualdad.
Aceptar que estamos contaminados no significa justificar la inacción. Significa reconocer que todos somos parte de un sistema defectuoso, cada gesto cuenta, incluso si no es perfecto.
¿Cambio real o simulacro?
El capitalismo ambiental y ecológico, nos distrae del verdadero cambio:. Reducir, redistribuir, reimaginar. No se trata de consumir diferente, sino de consumir menos. No se trata de salvar el planeta con compras conscientes, sino de cuestionar el modelo que nos llevó hasta aquí.
Porque si el sistema sigue girando, aunque sea pintado de verde, el colapso sigue siendo inevitable.