Bonito es.
Si hay una copla que te hace sentir como si estuvieras flotando en una nube con gafas de sol puestas y una cerveza en la mano, es “Bonito es” de Los Sencillos. Sí, esta misma que empieza a sonar y de repente la vida te parece un videoclip en cámara lenta lleno de colores variados y miradas cómplices.
Análisis técnico, pero con gracia “Bonito es” no pretende cambiar el mundo, pero sí tu estado de ánimo. ¿Qué tienes el día gris? Catapum, la pones y de pronto el sol sale, el camarero te regala una tapa y los semáforos se sincronizan para que no frenes. Científicamente probado por mí…
Esta canción no necesita tener un mensaje trascendental, porque su arte está en lo cotidiano. Bonito es el gato que ronronea. Bonito es que gane tu equipo favorito. Bonito es que llueva cuando lleves paraguas.
¿Qué tienen Los Sencillos que te convierten en el protagonista de su propia copla?
Primero, ese ritmo suave como el terciopelo de un sofá vintage.
Segundo, la letra que dice cosas bonitas sin empalagar, como un piropo bien lanzado en Malasaña.
Puro buen rollo. Es la clase de canción que te hace sonreír mientras te atas los cordones.
Conclusión no muy seria, pero completamente cierta “Bonito es” debería estar recetada por médicos como medicina preventiva contra el mal humor. Si te da pereza salir de casa, ponla. Si te estás peleando con Word porque se desconfigura solo, ponla. Si no sabes, que poner ponla. Es la banda sonora de la buena vibra y eso no se discute.
Música de los 90 sin más pretensiones.