Ningún tiempo pasado fue mejor

pasado y presente

Ningún tiempo pasado fue mejor o cualquier tiempo pasado fue mejor reconozco que soy incapaz de entender estas dos frases  que para mí son una paradoja y  me quedan  mis dudas,

En estos tiempos en que todo se vive deprisa o corriendo a quién no le gustaría retornar al pasado aunque sea solo por unas horas  y recordar aquellos años en los que no existian las complicaciones y el tiempo no pasaba tan rápido.

Cuando la vida de adultos se va complicando, ¡cuántas veces querríamos volver a ser unos niños!. Y refugiarnos en los brazos de la ingenuidad. Nadie supo transmitir ese sentimiento como Enrique Urquijo.

 

Entre el cielo y el suelo

cielo y suelo

Entre el cielo y el suelo es el cuarto álbum publicado en el año 1986 por mecano. De este álbum he seleccionado la canción me cuesta tanto olvidarte.

La letra es la historia de una separación y de las dudas que eso te produce, de saber si la elección ha sido la acertada o estás perdiendo demasiado, si eres sensato o un loco, si el mantener tu decisión es madurez o tozudez.  Mucho se habló de que esta era su versión de la ruptura del compositor José María Cano con la vocalista de la formación Ana Torroja ocurrida unos años antes, pero no ha sido confirmado por ninguna de las partes.

Arde la calle…..

ola de alor

Espectacular banda y espectacular canción, casi cuarenta años tiene esta banda y me parecen todavía más vivos y actuales, el ritmo, como suenan, la puesta en escena, su imagen… Viéndolos ahora después de todos estos años  me siguen pareciendo mucho más modernos y carismáticos que cualquier grupo actual. En estos tiempos solo se escuchan basuras genéricas y reguetoneras.

Me ha recordado la ola de calor que estamos pasando a mediados de agosto y me ha parecido bien recordar esta canción de 1984 de Radio Futura que fueron uno de los motores más importantes de la movida madrileña y fundadores del rock latino.

En Arroyo Frío 14 Agosto 2021

 
 
 

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

La tres verdades del barquero

barquero

Tras un paréntesis despues de las vacaciones escolares y unos días de asueto hoy os voy a narrar las tres  verdades del barquero un cuento que me contaba mi padre hace algunos años.

Para los más jóvenes comentaros que años atras no había puentes sobre los ríos y existía el oficio de barquero que a cambio de dinero cruzaba a personas y mercancias de un lado a otro del río.

Un avispado estudiante de la Universidad de Salamanca necesitaba cruzar de una orilla a otra el rio Tormes pero no disponía de un centimo, por lo que le propuso al barquero que si lo cruzaba a la otra orilla le diría las tres verdades del barquero.

El barquero quedó pensante y se decía así mismo » yo que llevo toda mi vida de barquero y no conozco las tres verdades que diablos será esto» por lo que acepto pasarlo al otro lado del río.

Una vez cruzado el río el estudiante le comentó como me ha cruzado procedo a decirle las tres verdades del barquero.

La primera. A zapato malo, malo, malo más vale llevarlo puesto que no en la mano.

Con lo que el barquero respondió que efectivamente llevaba razón.

La segunda. A pan duro, duro, duro más vale ese que ninguno, con lo que de nuevo el barquero asintió dándole la razón.

Y ya por último el estudiante le dijo que la tercera y última era la más importante que lo escuchara con atención y le dijo.

Si a todos los cruza VDS igual que a mí que diablos hace VDS aquí.

En definitiva, las “tres  verdades del barquero” son las del saber pícaro y pragmático, las que se dicen al otro sin excesivos miramientos, aunque el interlocutor (el barquero) pueda molestarse por tanta franqueza